Paso Carririñe...un rinconcito perdido en La Cordillera

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A veces uno viaja buscando lugares y otras tantas los lugares lo buscan a uno. Y se presentan  así como si nada…Hola que tal, yo soy ese lugar magnificamenteincreible que no te esperabas, acá están mis bosques con musguitos y colores, acá las lagunas turquesas, el escorial de un volcán, unas termas perdidas en la montaña….Lo que sigue es la reacción esperada. Mandíbula entre abierta, ojos exageradamente grandes y el comentario típico de aquel que agarran desprevenido en medio de la Cordillera de los Andes…¡¡¡Noooo este lugar es increíble!!!! No puede ser!!!…

Así pasa a veces, cuando las rutas trazadas desvían sus puntos y coordenadas para dejarse sorprender.

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El Paso Carririñe queda en la provincia de Neuquén dentro del Parque Nacional  Lanin, a unos 73 km de la ciudad de Junin de los Andes. Es un cruce de cordillera poco utilizado ya que es de tierra con varias subidas y bajadas y su estado en algunos momentos no es el mejor.

Antes de tomar la decisión de desviarnos un ratito de nuestro recorrido por la ruta 40 para entrar a conocer este tramo de la Cordillera las recomendaciones y negativas fueron varias. Nos explicaron que el camino estaba en un estado terrible y que si llovía la cosa se ponía aún más complicada. Nos hablaron de unas subidas imposibles de hacer en bicicleta. Nos intentaron hacer entender que si nevaba y la temperatura bajaba íbamos a pasarla muy mal.

No eran malas intenciones, la gente siempre intenta cuidarte, darte su punto de vista sobre la situación, explicarte sobre el lugar. Porque al verte en bicicleta te sienten aún más vulnerable e intentan aconsejarte para ahorrarte posibles complicaciones. Y nosotros, siempre que los consejos tienen ese sentimiento de madre protectora, los escuchamos, tomamos la información que pueda ser importante e intentamos tranquilizarlos, contándoles que tenemos un muy buen equipo para protegernos del frio y que antes de recorrer cualquier tipo de lugar alejado nos informamos todo lo posible y siempre avisamos a Guardaparques o Gendarmes.

Salimos rumbo a Carririñe después de dejar el calor del hogar y oliendo a ropa limpia, gracias a Mario e Ines que nos recibieron en su casa de Junin para tratarnos como familia.

Dejar la comodidad y el calor de la estufa, para salir a pedalear hacia un paso que no tenía muy buena fama, para ser sinceros, nos daba un poco de fiaca , pero la curiosidad como siempre era todavía más fuerte que toda las estufas y casas calentitas del mundo, y como siempre también apenas andar algunos kilómetros supimos que no nos habíamos equivocado.

Al principio el camino transcurre normalmente sobre un ripio ancho y con algo de serucho. Pero a medida que las vueltas de pedal nos van acercando a la Cordillera la ruta se estrecha y el bosque comienza a rodearnos para cobrar total protagonismo.

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A tan solo 25km se encuentra el primer camping a orillas del Lago Curruhue chico, está abierto con duchas y demás comodidades solo en temporada y nosotros estábamos en invierno, así que sin duchas pero con la tranquilidad de una completa soledad y de ahorrarnos el dinero que nos hubiera costado acampar si el lugar estuviera en funcionamiento, ya que como estas dentro de un Parque Nacional solo está permitido hacerlo en zonas autorizadas. Habíamos llegado de noche porque como era habitual desde hacía rato, nuestra conducta viajera era de una relajación excesiva y siempre encontrábamos alguna distracción en el camino que provocaba demoras no planeadas.

Inspeccionamos un poco con las linternas, armamos la carpa en plena oscuridad, sin estrellas  y con una leve llovizna y nos acostamos a dormir. Al otro día nos despertó la tibieza del sol y apenas asomarnos nos encontramos en medio de un bosquecito hermoso invadido por rayos de luz de todos tamaños que se filtraban entre las ramas de los árboles. Esta situación nos acompañó a lo largo del recorrido del segundo día, pedaleábamos por un camino completamente inmerso en el bosque, de una vegetación maravillosa y sumado a ello, después de unos 10km el camino comenzó a subir de a poco hasta bordear desde la altura un Lago verde y hermoso  que era el Lago Curruhue Grande. El día no podía ser más perfecto. Un sol bellísimo de primavera nos acompañaba para hacer de ese recorrido una sonrisa constante. El camino en estado deplorable nunca apareció, para nosotros era un recorrido de tierra de lo mejor, con algunas subidas cortitas y muy empinadas, pero para nada difíciles de resolver. Realmente no podíamos creer que esa era la misma ruta de la que tanto nos habían hablado por su dificultad, todo el tiempo íbamos pensando que tal vez más adelante se complicaría, pero eso nunca paso.

Mientras pedaleábamos rodeados por esa naturaleza increíble, envueltos por los sonidos de aquel mundo, respirando más hondo que de costumbre, ese sentimiento volvía a hacerse presente una vez más. Poco a poco quedaba claro que no buscábamos lugares bellos, buscábamos lugares que nos conecten con aquello de existir, sin que nada pueda resultar más importante que alguna bocanada de aire.

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La próxima zona de acampe se encuentra a unos pocos 22km y porsupuesto esa fue la distancia total que nos propusimos recorrer. La lentitud también era nuestra indispensable aliada hacía rato.

Esa noche si hubo estrellas, acampamos en una playa de arenas volcánicas frente al Lago Curruhue y prendimos un fuego, porque apenas bajar el sol el frio nos volvía a hacer recordar la época del año en la que estábamos.

Al día siguiente pasamos por  la bellísima Laguna verde y finalmente llegamos hasta el famoso escorial de lava que se extiende a lo largo de 7.5km. Su origen se remonta a 400 años atrás en la erupción del Volcán Achen Ñiyeu y es un rio de lava petrificada de color negro oscuro que baja desde el volcán hasta unirse al inmenso Lago Epulafquen. Entre sus rocas volcánicas nace un bosque en miniatura, son los mismos arboles imponentes y enormes que se encuentra alrededor pero que en aquel rio de lava crecen diminutos a causa del terreno en él que les toco habitar.

Un sendero largo y serpenteante te lleva por aquella escenografía increíble. Nos quedamos varias horas recorriendo el lugar y guardando imágenes en la cámara y en los otros lugares del recuerdo.

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Antes de que caiga la tarde continuamos camino para terminar de recorrer la poca distancia que nos separaba de nuestro último objetivo, unas termas abandonadas que culminarían el trayecto con más sorpresa y alegría de la que podíamos imaginar, convirtiéndolo sin dudas en otro de nuestros lugares favoritos.

Ya estaba anocheciendo, el frio se hacía sentir y los pozos termales nos recibían entre vapor y burbujas, rodeados por una gran vegetación cubierta de hielo y escarcha. Nos miramos indecisos, si lo pensábamos demasiado, el frio, la tarde que caía y todo aquel bosque congelado nos podían hacer perder el coraje, era el lugar y el momento, Javi empezó a desvestirse y yo lo seguí sin darle lugar a la duda. Probamos uno y otro pozo corriendo mojados entre resbalones por el piso escarchado, porque ese estaba demasiado frío, pero este hayyy súper caliente, hasta que encontramos el ideal y nos quedamos satisfechos, para engañar al frio, la escarcha, el invierno y esperar la noche en un pedacito de la Cordillera de los andes con el agua calentita hasta la nariz.

Luego algo húmedos armamos la carpa en otro camping que se encuentra cerquita de la termas y nos fuimos a dormir relajados. Durante la madrugada empezó a llover fuerte y para cuando amaneció seguía lloviendo, decidimos esperar adentro de la carpa hasta que calme para salir a pedalear de regreso a Junín, hacía mucho frio y no nos gustaba la idea de pedalear todos mojados, pero a la tarde siguió lloviendo y también a la noche, así pasaron 2 días de coser pantalones rotos, leer, escribir, dibujar, tener charlas completamente absurdas, pelearnos, reconciliarnos, tooodo adentro del amplio 2×1 de nuestra querida carpita. Nunca paro de llover y cuando se terminó la comida, la nafta para el calentador y la paciencia, el salir mojados a pedalear en el frio ya dejo de parecernos tan terrible. Estábamos húmedos, nos chorreaba agua por la cara, las manos, teniamos los pies totalmente helados, pero así y todo pedalear en ese lugar no dejaba de resultarnos una maravilla. Las nubes bajas, la tierra mojada, la vegetación acrecentada por la lluvia con sus colores más vivos que nunca, habían transformado ese mismo camino, para despertar en nosotros nuevas sensaciones y sentidos de los que disfrutar y aprender.

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12 Comentarios

  1. hermosas fotos chicos....y una sana envidia de conseguir una compañera para estas lindas locuras


    • Muchisimas gracias Diego!!! yyy la verdad nose si Javi estara tan de acuerdo en su suerte jajaja es que a veces la convivencia de 24 horas durante meses es fatal...pero a la final es totalmente sierto...da mucha felicidad poder compartirlo....Abrazo grande!!! 

  2. El camino en mal estado que te advertian en junin de los andes comienza en la terma hasta el limite fronterizo. Tengo el mejor de los recuerdos de esos lugares poque fue mi primera experiencia en ciclo turismo y tal vez por esos paisajes paradisiacos fue que no deje de viajar en bici desde hace 10 años. Ádmirable en ustedes de hacerlo en invierno. Felicitaciones.


    • Gracias por la data Luis, justo esos 7km que nos faltaban no los pudimos hacer porque nos agarro una lluvia terrible en las termas. Excelente primera experiencia como para no quedar enamorado del cicloturismo. Asi que felicitaciones por esos 10 años de viajes y por muchos mas!!! Abrazo grande!!!

  3. Estube hace varios años pore alli, su magnifica proeza me trajeron recuerdos, lo malo, mi coimpañera de esos momento ya no esta en este mundo. En ustedes vive el recuerdo feliz de aquellos dias.


    • Que lindo lo que escribis Julio. Muchas gracias!! Para nosotros es un honor poder hacerte recordar ese viaje y a esa compañera. Abrazo enorme!!! 

    • Otro datito, hoy tengo 70 años, desdes los 15 a 18 corri en la zona de Chivilcoy, casi 50% caminos de tierra, yo vivia en medio del campo, sin luz ni TV, solo una radio a bateria que se escuchaba 5 horas al dia, por eso la bici, hoy tengo una media carrera, es para mi un gran recuerdo, los ultimos años de mi colegio rural los hice yendo 5 Km camino de tierra. Si voviese a nacer, quiro lo mismo. Seguire con atencion esa magnifica aventura de esa pareja tan interesante.


    • Hola Julio!!! Estabamos pedaleando por la cordillera, asi que recien ahora me puedo snetar a responder a los mensajes. Que lindo lo que contas, gracias por compartirlo y acompañarnos. Una abrazo inmenso!!!

  4. Estuvimos por las termas y ese hermoso bosque.... creo que no hay mejor vehiculo para recorrerlo que la bici! Que lindo recuerdo!!


    • Es un lugar increible para recorrer en bici. Nosotros lo recomendamos siempre mucho mas que 7 lagos. Y las termas son la frutillita del postre!! besos!!

  5. Ese fue mi primer paso cordillerano con la bici allá en el año 1994. Eramos un grupo de 6 amigos que nos fuimos a Santiago de Chile en micro en donde compramos las bicis (unas Bianchi que fueron un amor a primera vista) y de ahí nos fuimos nuevamente a Temuco donde armamos todo el equipo y salimos pedaleando hasta Pucón. Luego cruzamos entre el volcán Villarrica y el Quetrupillán hasta Panguipulli y finalmente seguimos camino cruzando por Carirriñe hasta Junín de los Andes.
    Después vinieron otros cruces más: Paso Pehuenche, un intento fallido por culpa de la nieve que bloqueaba el camino en Aguas Negras, Pino Hachado, Mamuil Malal, Hua-Hum, Futaleufú.
    Ese debut con la bici me cambió la vida. Aparte de los cruces tuve suerte de estar por otros lugares espectaculares; la conexión que se logra en bicicleta con el paisaje es inigualable; los sonidos, los olores, los colores, la gente, no se pueden disfrutar de la misma manera cuando se viaja rápido y adentro de una cabina.
    Les deseo suerte en la travesía que están por iniciar; cuando se sientan un poco solos, miren bien a los costados. Más de uno los estaremos acompañando


    • Hola Santiago!!! Despues de muuucho, pero recien ahora podemos sentarnos a responder mensajes. La cordillera nos mantuvo bastante entretenidos. Que bueno lo que contas, a nosotros tambien la bici nos cambio bastante la vida. La percepcion de mundo cambia desde arriba de una bici. Muchas gracias por tu comentario y compania!!! Un gran abrazo!!!

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