Manifiesto

Manifiesto web 1

Lo que nos lleva a escribir esta especie de declaración de principios, tal vez como un ridículo y pretencioso homenaje a los grandes movimientos artísticos, son las certezas, o mejor dicho nuestro constante trabajo cotidiano por el intento de escapar de ellas.

Creemos en cosas por supuesto, en muchas y magníficas:
En el aire espeso y corpóreo de las montañas como alimento.
En la sonrisa auténtica y desinteresada de los niños como arma.
En la gente que aún sigue leyendo textos largos, que no le incomodan los silencios, que puede decir ” me equivoqué”, que sabe que lo único que está perdido es lo que nunca se ha intentado.
Porque sí hay algo que hicimos durante todos estos años en los que nos propusimos cambiar el ángulo desde donde mirábamos el mundo y a nosotros mismos fue creer, creer en el abismo del próximo paso, en lo inconsciente, lo inconsistente, lo inconveniente.
En fin, justamente en la falta de certezas .
Por eso antes que nada y como punto de inicio para hacer hincapié en lo que para nosotros es importante decir, necesitamos contar que estamos hartos, cansados, aburridos.
De tener que ser, siempre, algo. Pertenecer, siempre, a algo.
Cumplir los requisitos, siempre, de algo.
Para poder ser alguien.
Hartos de nosotros mismos, de aventureros o cicloturistas, deportistas o hippies. De quién llega más lejos, más rápido, más alto.
Cansados del ego, el nuestro y el ajeno, de hablar solo de lo conveniente, de las palabras armadas, repetidas, vacías. De levantar muros y nunca dejarlos caer, por más esfuerzo que eso conlleve.
Aburridos de decir lo mismo, escuchar lo mismo, ver lo mismo y que eso sea lo único que funcione.
Como sí el libre albedrío se volviera mala palabra y la ambigüedad en el discurso, la regla.
Declamamos entre todos: Libertad! autoconocimiento! Búsqueda! Vivir de tus pasiones!
Y terminamos siendo una copia fiel y estudiada de algo más, haciendo lo de siempre, bajo la consigna que rige nuestros comportamientos desde que somos conscientes de tener que comportarnos.
“La certeza de la verdad. De la forma correcta. Del modo ideal.”
Por eso creemos que cuando los comportamientos, la comunicación y el diálogo se vuelven predecibles, cómodos, espantosamente funcionales.
Hay que hacerse cargo.
Para mirarnos desde la dura incomodidad de lo sincero.
Para decirnos a la cara, podemos ser mucho más que ésto. Más que una uniformidad enmascarada y contagiosa.
Podemos ser reales, no solo hacer que lo somos, y lo más increíble de todo, podemos no coincidir y que eso en vez de incomodar nos sorprenda y aun mejor, nos enseñe.
Pocas cosas hay más extraordinarias que descubrir aquello que nosotros nunca hubiéramos pensado. En ideas, en una historia, en un acorde. Y que en ese pequeño y simple acto nuestro universo pueda expandirse en otros nuevos, distintos y propios. Dándole aquel sentido incorpóreo pero fundamental a las relaciones humanas.
Ser profundamente conscientes de nuestra individualidad para tener la oportunidad de compartirla. Ser lo suficientemente humildes para saber que no tiene que ser la mejor y menos aún la correcta.
Y pocas cosas también resultan más aplastantes y demoledoras de la libertad, la curiosidad y la construcción, que encontrarnos repitiendo extrictos y entonados, un coro cotidiano, perfecto y armónico de acordes preestablecidos.
Y en este punto para evitar cualquier confusión vemos necesario aclarar que la individualidad de la que hablamos nada tiene que ver con el aislamiento social, la falta de empatía o conexión con el otro. Sino al contrario.
Una pócima solo se logra con la mezcla de elementos disímiles.
Una frase se compone de palabras distintas, cada una de ellas con un significado propio, para que juntas puedan expresar algo.
Si nos detenemos a observar, todas las cosas que existen en el mundo son pequeñas individualidades que complementan un todo.
Sin embargo nosotros los seres humanos mantenemos el capricho más grande de la historia. La contradicción de la vida como ley inquebrantable.
Enterrar la esencia de nuestro yo auténtico, la chispa de nuestra existencia. Para lograr pertenecer a un conjunto.
Hasta que cada tanto aparece el distintx, esx que sorprende, que arriesga, que te abre nuevos mundos, que es coherente consigo mismx y maravillosamente original. Esx que rompe la regla, simplemente porque no puede apagarse, porque no puede dejar de ser.
Y entonces después de admirarlx, impresionados por esas simples diferencias que lo hacen únicx. Después de ver con claridad que hay otras posibilidades y que encontrar caminos propios puede ser extraordinario. Inmediatamente después de eso. Queremos imitarlx. Queremos ser lo que no somos para lograr lo que nunca nos propusimos. Porque el riesgo real ya lo tomo otrx y ese camino parece funcionar relativamente bien.
Y así andamos a los tumbos, cambiando y repitiendo frases como loros, según la manera de vivir que esté de moda. Y casualmente detrás de ese engranaje, hay una gran y conveniente maquinaria haciendo que todo funcione a la perfección. Convenciendonos por supuesto, porque sino no daría resultado, de que toda aquella construcción ajena es lo que nosotros queremos, sin darnos la oportunidad de dudar, de sincerarnos, de tomar la pala antigua y oxidada para empezar a cavar, afrontando con humildad, valentía y trabajo cada uno de los elementos que encontremos enterrados debajo de aquella conveniente montaña del inconsciente.
Por eso desde Nación Salvaje queremos invitarte, invitarnos, a parar la marcha, a detenernos abruptamente en medio de esas grandes autopistas, aunque cueste el vuelco, aunque terminemos desconcertados y heridos en la banquina. Aunque parezca una fatalidad innecesaria.
Queremos invitarte, invitarnos, a hacer el intento de evitar por una vez en nuestras vidas, toda esa hipocresía que mantenemos como principal arma de defensa para poder sobrevivir sin decepcionar ni decepcionarnos.
Queremos decir. No! No está todo bien!
No es viajar! No es una vida espiritual! No es la naturaleza! No es la aventura, ni las montañas!
Somos nosotros.
Si queremos hacer algo distinto, algo realmente transformador, dejemos de medirnos, de competir, de criticar, de imitar, de tomar el camino más rápido, sea en el ámbito que sea, bajemos por un rato la coraza, intentemos no mentir, ni mentirnos. Pero hagámoslo honestamente, no solo desde el discurso.
Que cueste, que duela, que sangre lo que tenga que sangrar, para que tal vez algún día lleguemos a ver de qué trataba eso de poder ser realmente auténticos y libres

10 Comments

  1. Celebro la elocuencia de las palabras del manifiesto, comparto muchas de las ideas que ahí se expresan. Y me quedo con la batalla honesta y libre que cada uno de nostros tenemos que librar. Batalla auténtica que nos permita trascendernos y acceder sin miedo a aquello que que nos tiene preparada esta señora VIDA.

    • Muchas gracias Mauricio! Al igual que vos creo que esa el la parte que nos toca y justamente la más difícil, la batalla honesta y libre. Un gran abrazo y gracias por las palabras!

  2. Maravilloso, liberador y muy directo.
    Lo compartiré en todos lados ya que representa exactamente mi sentir de aquí al último tiempo.
    Un abrazo enorme

  3. Wauuuuuu

  4. ja ja escribi y se me borro!gracias por pedalear por caminos sin caminos!y los quiero!

  5. Bravo!!! Seamos realmente libres de una vez por todas sin seguir un patrón! Seamos sólo nosotros mismos!!!.
    Gracias chicos por sus palabras, por plasmar por escrito algo que mucho compartimos. Abrazo fuerte a los dos!!!

    • Gracias Ro! Al parecer solo pusimos en palabras los que muchos andamos sintiendo y esa es una gran noticia, ya con que estemos en camino a querer ser, como salga, como podamos, como toque, es un montonazo. Que estemos hablando de esto aunque incomode, es un montonazo. Abrazo muy grande!!

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